28 ago. 2009

Una carta.

Querido tecato, malviviente, escoria de esta ciudad:

Carnal, ¿porque te aferras a perjudicarnos? Porque tanto odio. Nos conoces, tal ves de vista, pero te aseguro que si llegaras a conocernos como personas te darías cuenta que somos gente trabajadora, gente comprometida con la comunidad, gente que lucha por un mundo mejor. Buscamos las formas de mejorar esta ciudad decadente. Lo que tenemos, lo poco que tenemos carnal, nos ha costado nuestro esfuerzo, las largas horas en la maquila como muchos que vivimos aquí en esta frontera. Yo no tengo la culpa de que la sociedad te haya dado la espalda carnal. No tengo la culpa que la malilla te este causando a cometer pendejadas. Te expones. Nos expones.

Hoy volviste a entrar a MI casa cuando yo no estaba, destruiste mi puerta, te robaste artículos que me costaron a mi, que me chingue buen rato, para poder comprarlo y todavía te cagas en la entrada como burlándote de mi. Hoy tuviste mucha suerte de que no te haya topado, que no haya estado en mi casa. Ya se quien eres. No te preocupes no quiero que me regreses nada., pero sugiero que le saques provecho, no seas tan vulgar y lo malbarates para una sola tirada. Yo, seguiré en lo mío, en lo nuestro, buscando algo mejor para mí, para mi gente. ¿Tu?, me imagino que ya sabrás tu final, porque yo ya se cual es tu final.

Cuidate… las espaldas.

~fa

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